En una generación que a veces teme mostrarse vulnerable, Olivia Rodrigo convirtió el drama, la tristeza y la rabia en himnos globales. Su éxito no viene de ocultar emociones, sino de amplificarlas. Sentir intensamente dejó de ser “demasiado” y se volvió fuerza artística. Aquí te contamos por qué eso conecta tanto.