Vivimos en un ritmo acelerado donde detenernos puede sentirse como un lujo. Sin embargo, ignorar el desgaste emocional puede tener consecuencias más profundas.
Escucharte es el primer paso para cuidarte.
Una señal clara es sentir irritabilidad constante. Cuando pequeñas cosas te sobrepasan más de lo normal, puede ser acumulación emocional.
Otra señal es la falta de motivación. Actividades que antes disfrutabas comienzan a sentirse pesadas o indiferentes.
También puede manifestarse como agotamiento mental: dificultad para concentrarte, insomnio o pensamientos repetitivos.
Si sientes que estás funcionando en “modo automático” y desconectada de tus emociones, es momento de hacer una pausa consciente.
Tomar un break emocional no siempre significa desaparecer, puede ser reducir compromisos, hablar con alguien de confianza o darte espacio para procesar lo que sientes.
Descansar emocionalmente no es rendirse, es recargar. Escuchar tus límites es una forma profunda de amor propio.
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