Seamos honestas: cuando ves a Miranda Priestly cruzar la redacción de Runway con ese abrigo blanco, algo dentro de ti piensa “yo quiero estar ahí”. Y no estás sola. Desde que se estrenó El Diablo Viste a la Moda 2, las búsquedas de “cómo trabajar en moda” se dispararon. Pero entre la fantasía de la pantalla y la realidad de una redacción hay cosas que vale la pena conocer antes de elegir tu carrera.
¿Qué carrera estudiar según tu vibe?
Comunicación / Periodismo — La que cuenta historias Escribes las notas, entrevistas a celebridades, propones ideas en juntas editoriales. Si te encanta leer, opinar y no puedes dejar de escribir en tus notas del cel, esta es la tuya.
Diseño Gráfico — La visual Decides cómo se ve cada página. La tipografía, los colores, el layout. Eres la directora de arte que convierte un texto en algo que da ganas de quedarse mirando.
Diseño de Modas / Estilismo — La fashionista Coordinas los looks de las sesiones fotográficas y defines las tendencias del número. Cada shoot empieza con tus ideas.
Marketing Digital — La de las tendencias Manejas redes, creas contenido, analizas qué temas conectan con las lectoras. Si ya haces esto gratis en tu cuenta personal, imagínate hacerlo de trabajo.
Mercadotecnia / Administración — La que manda Negocias patrocinios, cierras deals con marcas, haces que la revista sea un negocio. Miranda Priestly en versión ejecutiva.
Desde adentro de una redacción real
Lo que la peli no muestra: en una revista real, todos hacen un poco de todo. La editora escribe, la diseñadora opina el contenido, la de redes propone portadas. No hay un solo camino —hay una carrera base y muchísima curiosidad encima. Lo más valioso no es el título que traes, sino las ideas que propones desde el primer día.
El dato que más importa
Lauren Weisberger, la autora de la novela original en la que se basa la película, escribió el libro basándose en su experiencia como asistente personal de Anna Wintour en Vogue. Es decir: la historia de Miranda Priestly empezó con alguien que entró desde abajo, aprendió todo lo que pudo y luego lo contó al mundo. Ese es el camino real.
Ninguna Miranda nació siendo Miranda. Y tú tampoco tienes que serlo desde el día uno. Solo tienes que empezar.
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