¿Cómo apoyar a una amiga cuando no sabes qué decir?

No siempre hay palabras perfectas, pero sí hay formas de acompañar. Descubre cómo estar para tu amiga incluso en los momentos difíciles.

AMIGAS

Cheerful teenage girl puckering lips while hugging young woman from behind with eyes closed against purple backdrop

Klaus Vedfelt/Getty Images

Ver a una amiga sufrir es de las cosas más incómodas y dolorosas. A veces quieres ayudar, pero no sabes qué decir sin empeorar las cosas.

La buena noticia es que apoyar no siempre significa dar el consejo perfecto. Muchas veces, lo más importante es simplemente estar.

Escuchar sin interrumpir ya es una forma enorme de apoyo. Dejar que tu amiga hable, llore o se desahogue sin juzgarla puede ser más sanador que cualquier frase motivacional.

También puedes ayudar con pequeños gestos: acompañarla a dar una vuelta, llevarle algo que le guste o simplemente sentarte con ella en silencio. La presencia también abraza.

Evita minimizar lo que siente con frases como “todo pasa” o “podría ser peor”. Aunque tengan buena intención, a veces hacen que la otra persona se sienta incomprendida.

Decir algo tan simple como “estoy aquí contigo” o “no sé qué decir, pero no estás sola” puede significar muchísimo más de lo que imaginas.

No necesitas las palabras perfectas para ser una buena amiga. A veces, tu compañía ya es el mayor apoyo.

No olvides seguirnos en redes sociales:
Facebook
TikTok
Instagram
¡Lleva la revista Tú en tu tablet o celular!: Disfruta la Edición.

Relacionadas
Aprender a tomarte un break sin culpa es parte de cuidar tu bienestar. Si sientes que necesitas pausar, este artículo es para ti. Date permiso y empieza hoy.
Ser exigente contigo misma puede parecer algo positivo, pero puede agotarte más de lo que te impulsa. Aprender a bajar ese nivel de exigencia no significa rendirte, sino cuidarte mejor.
No necesitas ser perfecta para sentirte segura, solo empezar. Si quieres trabajar en tu confianza sin presión, este artículo es para ti. Da el primer paso hoy.
La forma en la que te hablas influye más de lo que imaginas. Ese diálogo interno puede impulsarte o limitarte, dependiendo de cómo lo construyas. Aprende a hablarte con más amor.