El secreto de un maquillaje profesional no está en la base que usas, sino en lo que haces antes de aplicarla. Una piel bien preparada garantiza que los productos se difuminen mejor, no se cuarteen y duren todo el día. Sigue estos pasos esenciales:
- Limpieza profunda: El maquillaje nunca debe aplicarse sobre restos de suciedad o grasa. Usa un limpiador suave adecuado para tu tipo de piel (gel para piel grasa, leche para piel seca).
- Exfoliación suave: Si tienes texturas o “pellejitos”, el maquillaje los resaltará. Exfolia tu piel una o dos veces por semana para mantener una superficie lisa.
- Tónico equilibrante: El tónico ayuda a cerrar poros y restablecer el pH de la piel. Opta por versiones sin alcohol para evitar irritaciones.
- Hidratación específica: Este es el paso más importante. Incluso si tu piel es grasa, necesita hidratación. Usa una crema ligera o un gel hidratante. Deja que la piel absorba el producto por al menos dos minutos antes de seguir.
- Protector solar y Primer: El protector solar es innegociable. Después, aplica un primer solo en las zonas donde lo necesites (como la zona T para controlar brillo o donde tengas poros abiertos).
Preparar la piel toma solo cinco minutos, pero la diferencia en el resultado final es enorme. Un rostro hidratado refleja la luz de manera natural, haciendo que necesites menos cantidad de producto y logres un acabado mucho más profesional.
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