Usar lentes no es un obstáculo para el maquillaje de ojos, es solo un parámetro diferente. Con los ajustes correctos tu mirada puede verse tan definida e impactante como la de cualquiera, y en algunos casos más. Aquí van tres tips que de verdad cambian el resultado.
Tip 1: adapta el maquillaje a tu tipo de graduación
Este es el punto de partida que casi nadie menciona y que lo cambia todo. Si tienes miopía, tus lentes reducen visualmente el tamaño de tus ojos, así que el objetivo del maquillaje es compensar eso y hacer que se vean más grandes y definidos. Lo que funciona: delineado en la línea de agua superior pero no en la inferior porque cerrar el ojo lo hace ver más pequeño, sombras más claras en el párpado móvil y un poco de iluminador en el lagrimal y debajo de la ceja.
Si tienes hipermetropía, tus lentes hacen el efecto contrario y aumentan el tamaño de tus ojos, lo que puede hacer que el maquillaje elaborado se vea exagerado. Lo que funciona: técnicas de maquillaje más sutiles, difuminados bien logrados y evitar el delineado muy grueso que con la lente encima puede verse más dramático de lo que quieres.
Tip 2: el delineado y las pestañas son tu mayor aliado
Con lentes, la mirada compite con el armazón por atención visual. La forma de ganar esa competencia sin hacer demasiado es enfocarte en lo que más define la mirada con el menor esfuerzo: el delineado fino en la línea del párpado superior y el rimel bien aplicado.
Para el delineado, la línea no necesita ser gruesa para notarse, solo precisa. Un delineador de punta fina te da más control y el resultado se ve más limpio detrás de los lentes que una línea gruesa que con la lente encima puede verse borrosa o exagerada.
Para el rimel, la clave es separar bien las pestañas antes de aplicarlo porque las pestañas pegadas detrás de un lente casi no se ven. Un rimel con cepillo separador y dos capas bien aplicadas, dejando secar entre capa y capa, hacen más diferencia que cualquier sombra elaborada.
Tip 3: cuida el maquillaje de base porque los lentes lo amplifican todo
El armazón de los lentes descansa sobre tu nariz y tus mejillas, lo que significa que cualquier descuido en el maquillaje de base, las marcas de la almohadilla, el maquillaje corrido o el brillo exagerado, se va a ver más que en alguien sin lentes.
Usa un primer o una base con buena duración en la zona T si tu piel tiende a brillar, y si usas corrector bajo los ojos asegúrate de difuminarlo muy bien porque los lentes lo van a acercar visualmente. Un poco de polvo translúcido muy ligero en la zona donde descansa el armazón ayuda a que el maquillaje dure más y a que las marcas no sean tan visibles al final del día.
Lo más importante es que tus lentes y tu maquillaje trabajen juntos, no en direcciones opuestas. Una vez que entiendes cómo tu graduación afecta cómo se ve tu mirada, todo lo demás es mucho más fácil de ajustar.
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