El internet del K-pop no descansa y esta semana lo demostró con un drama que empezó con una mentira, se viralizó en cuestión de horas y terminó arrastrando a personas que no tenían nada que ver. Aquí está todo lo que pasó.
La captura falsa que lo empezó todo
Todo comenzó cuando circuló en redes una captura de pantalla supuestamente de la cuenta de Instagram de Jennie, mostrándola escuchando música de Kanye West. En el contexto actual, donde las posturas públicas sobre ciertos artistas tienen peso real, la imagen se viralizó de inmediato y los ataques hacia Jennie llegaron rápido y en masa.
El problema es que la captura era completamente falsa. Fans de Jennie la desmintieron con evidencia y la imagen fue expuesta como un montaje. Pero como pasa siempre en internet, el desmentido llegó tarde y la narrativa ya estaba corriendo sola.
¿Y BTS qué tiene que ver en todo esto?
Aquí es donde el drama dio un giro inesperado. Una vez que la acusación contra Jennie fue desmentida, algunos usuarios empezaron a señalar que RM de BTS había mencionado a Kanye West en una entrevista reciente entre otros artistas que lo inspiran. Lo que era una referencia completamente normal en conversación se convirtió en combustible para ataques contra RM, con personas acusándolo de lo mismo que falsamente se le imputó a Jennie.
La ironía no se le escapó a nadie: el drama que empezó con una mentira sobre Jennie terminó generando una ola de ataques contra un miembro de BTS usando exactamente la misma lógica que había sido desmentida minutos antes.
Lo que dejó este momento
Las redes se dividieron en facciones defendiendo a sus respectivos artistas, con fans de Jennie señalando la hipocresía de quienes la atacaron y fans de BTS defendiendo a RM. En medio de todo, la discusión más importante quedó enterrada: la facilidad con la que una imagen falsa puede destruir la reputación de alguien en cuestión de horas.
Jennie no publicó nada. RM no publicó nada. El drama existió casi enteramente en la cabeza colectiva de las redes sociales, alimentado por una captura de pantalla que nunca fue real.
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