Seamos honestas: a veces nos da pena preguntar cosas sobre nuestro cuerpo, ¡pero para eso estamos nosotras! Entre las clases, el gym y las salidas con el crush, es normal preocuparse por la frescura allá abajo. Aquí te decimos lo que nadie te dice para que camines con toda la seguridad del mundo.
- El pH es sagrado: No uses jabones con mucho perfume. El agua es tu mejor amiga y, si usas jabón, que sea uno especial con pH neutro. Los jabones fuertes pueden causar el efecto contrario, irritar la zona y, peor aún, generar mal olor al alterar tu equilibrio natural.
- Adiós a los protectores diarios: Aunque parecen buena idea para sentirte “limpia”, a veces no dejan que tu piel respire y atrapan la humedad, lo que favorece las infecciones. Úsalos solo cuando sea necesario, como en los días de flujo abundante o al final de tu periodo.
- Ropa interior de algodón: El encaje es lindo para una ocasión especial, pero para el diario, el algodón es el rey. El algodón permite que la zona “respire”. Evita el poliéster o las telas sintéticas si vas a sudar mucho en el gym.
- Dormir “al aire": Suena raro, pero ¡funciona! Si puedes, duerme con una pijama flojita sin ropa interior de vez en cuando. Dejar que la zona se ventile durante la noche ayuda a prevenir la humedad acumulada. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!
- Hidratación: Tomar mucha agua no solo es bueno para tu piel, ayuda a que todo tu sistema funcione perfecto y que los olores naturales de tu cuerpo sean mucho más suaves.
Recuerda que cada cuerpo es diferente y tener un olor natural es completamente normal. Solo si notas un cambio muy fuerte, picazón o un flujo de color extraño, lo mejor es platicarlo con tu mamá o ir con una ginecóloga de confianza. ¡No tengas miedo de conocerte!