Jungkook debutó en BTS siendo prácticamente un niño, y desde entonces millones de personas han sido testigos de su crecimiento, no solo como artista, sino como persona.
Crecer frente al mundo no es fácil, y su historia refleja lo complejo que puede ser madurar bajo presión, expectativas y un spotlight constante.
Desde el inicio, Jungkook fue conocido como el “golden maknae” por su talento en canto, baile y performance. Pero detrás de ese apodo había horas de esfuerzo, inseguridades y aprendizaje constante.
Con el paso de los años, su voz, su presencia escénica y su seguridad personal han evolucionado visiblemente. No solo se volvió más fuerte como artista, también más consciente de quién es y de lo que quiere expresar.
Además, muchas veces ha hablado de lo importante que ha sido apoyarse en su grupo y en sus fans para no perderse en medio de la fama y las expectativas.
Su camino muestra que crecer no siempre es lineal, pero sí profundamente humano, incluso cuando se hace bajo la mirada de todo el mundo.
Jungkook no solo creció frente al mundo, también aprendió a encontrarse a sí mismo en el proceso, y eso es parte de lo que lo hace tan inspirador.
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