Lana Del Rey llegó con un sonido distinto, cargado de nostalgia y emociones crudas. Su música le dio voz a sentimientos que antes no se expresaban tan abiertamente en el pop.
La llamada “sad-girl vibe” no romantiza la tristeza, sino que la reconoce. Lana convirtió la vulnerabilidad en una forma de arte, inspirando a toda una generación a sentir sin culpa.
Su estética visual —colores suaves, referencias vintage y letras poéticas— influyó no solo en la música, sino también en la moda, el cine y las redes sociales.
Más que una tendencia, Lana Del Rey creó un espacio seguro para la introspección. Su influencia sigue viva porque conecta con quienes entienden que sentir profundo también es una forma de fortaleza.
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