Uno de los errores más comunes es no usar protector solar todos los días. Aunque no haga sol o estés en casa, la exposición a la luz daña la piel y acelera el envejecimiento.
Otro error frecuente es exfoliar de más. Pensar que exfoliar diario mejora la piel puede causar el efecto contrario: irritación, sensibilidad y líneas prematuras.
Dormir sin desmaquillarte o limpiar mal el rostro también afecta más de lo que crees. La acumulación de residuos impide la regeneración natural de la piel durante la noche.
Por último, usar demasiados productos sin conocer tu tipo de piel puede alterar la barrera cutánea. A veces, una rutina simple y constante funciona mejor que una llena de pasos.
Cuidar tu piel no se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor. Pequeños cambios hoy pueden marcar una gran diferencia mañana.
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