El glow más bonito empieza con una piel bien cuidada. Mantener una rutina básica de limpieza e hidratación ayuda a que la piel se vea fresca y descansada, incluso sin maquillaje. No se trata de usar mil productos, sino los adecuados para ti.
La hidratación es clave. Beber suficiente agua y usar una crema ligera pero nutritiva hace que la piel se vea más elástica y con vida. Ingredientes como ácido hialurónico o aloe vera son grandes aliados.
Dormir bien también influye más de lo que creemos. El descanso permite que la piel se regenere, reduzca la inflamación y recupere su luminosidad natural.
Por último, no subestimes el poder del protector solar. Además de cuidar tu piel a largo plazo, ayuda a mantener un tono uniforme y saludable.
El glow real no se tapa ni se pinta, se construye cuidándote todos los días.
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