En una industria donde muchos grupos mantienen una identidad sonora clara y fija, Red Velvet decidió dividir la suya en dos mundos: el brillante y dulce “Red” y el elegante y oscuro “Velvet”. Esta dualidad no solo les permitió experimentar con géneros distintos, sino convertirse en uno de los conceptos más versátiles y artísticamente interesantes del K-pop.