No siempre se tienen ganas de nada. A veces el día amanece gris, el cuerpo está pesado y lo último que quieres es esforzarte. Eso está completamente bien. Pero hay cosas pequeñas, accidentalmente poderosas, que pueden cambiar un poco cómo te sientes sin pedirte que finjas estar bien cuando no lo estás.
Estas no son tips de productividad ni de positividad forzada. Son cosas que de verdad funcionan.
Dúchate con agua caliente y pon música que te guste aunque sea una sola canción
Suena básico pero tiene algo casi mágico. El agua caliente relaja físicamente la tensión que el cuerpo acumula cuando está en modo bajón y la música activa algo en el cerebro que ninguna otra cosa puede replicar igual de rápido. No necesitas una playlist elaborada. Una sola canción que sientas tuya en ese momento es suficiente. Sal de ahí y ya eres otra.
Ponte algo que te guste, aunque no vayas a salir
La ropa que usas cuando estás sola en casa afecta cómo te sientes, te guste o no. No se trata de arreglarse para alguien ni de publicarlo en ningún lado. Se trata de ponerte esa chamarra, ese outfit o ese color que te hace sentir tú cuando te ves en el espejo. El efecto es más real de lo que parece y no requiere ningún esfuerzo grande.
Sal a caminar aunque sea diez minutos
El movimiento y la luz natural tienen un impacto directo en el estado de ánimo que está documentado y que las personas que lo hacen confirman constantemente. No tienes que ir al gimnasio ni hacer cardio. Solo salir, que el aire te dé en la cara y que tu cuerpo se mueva un poco. Diez minutos son suficientes para que algo cambie, aunque sea sutilmente.
Hazte algo rico, aunque sea simple
Prepararte algo que te guste, aunque sea un café bien hecho, un sándwich que se te antoje o ese postre que tienes guardado, es un acto de cuidado hacia ti misma que se siente diferente a pedir delivery o comer lo que haya. La diferencia está en el gesto, en que lo hiciste para ti. Es pequeño y funciona.
Habla con alguien que te haga sentir bien, aunque no le cuentes nada del día
No siempre hay que hablar de lo que está pasando para sentirse mejor. A veces lo que necesitas es el chat de tu amiga que siempre tiene algo ridículo que contar, la persona que te manda memes a las 11 de la noche o la llamada que no tenías planeada pero que termina siendo exactamente lo que necesitabas. La conexión humana, aunque sea en dosis pequeñas, hace cosas que ningún otro tip puede hacer.
Los días tristes no se resuelven con cinco pasos. Pero a veces una cosa pequeña es suficiente para que el día pese un poco menos. Y eso ya importa.
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