En Hollywood, cada vez son más las actrices que rompen la idea de “una sola faceta”. Lejos de ser un experimento pasajero, muchas han construido carreras musicales sólidas que reflejan su sensibilidad y creatividad.
Zendaya es uno de los ejemplos más claros. Su incursión en la música mostró una voz suave y honesta que conectó con una generación que buscaba letras reales y emociones sin filtro.
Otra artista que sorprendió fue Hailee Steinfeld, quien logró posicionarse en el pop con canciones pegajosas sin abandonar su carrera actoral. Su equilibrio entre ambas industrias demuestra disciplina y claridad artística.
También está Florence Pugh, quien ha compartido su talento vocal de forma más íntima, recordándonos que no todo tiene que ser comercial para ser valioso. Estas actrices prueban que cuando el arte es genuino, no necesita etiquetas.